Yemen prólogo probable de un grave conflicto en Oriente Medio

Опубликовано: 30.03.2015

La operación militar “Tormenta Decisiva” comenzada por Arabia Saudita contra Yemen, el pasado 26 de marzo, puede ser un punto de inflexión en la historia del mundo musulmán, y también para toda la humanidad. Y no son palabras vacías, porque el riesgo de que estalle una guerra de grandes proporciones en el gran Oriente Medio, está más cerca que nunca …

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Para la mayoria de expertos y analistas, el actual conflicto en Yemen comenzó en agosto de 2014, cuando el gobierno yemení encabezado por el presidente Abdo Mansur Hadi autorizó un alza a los precios del combustible y abolió algunos subsidios a estos productos. Esta decisión afectó a muchos sectores de la población y desató protestas masivas. En las protestas se destacan las milicias “hutíes”, que abarca a más de un tercio de la población.

La ofensiva “huti” en Yemen ha sido tan repentina y exitosa que ha sorprendido a muchos. Y la explicación es simple: la mayoría de los yemeníes descontentos por la política de Hadi, apoyan o al menos no interfieren ante el avance de esta nueva fuerza política.

Como resultado, durante algún tiempo el país estuvo entre la guerra y la paz, y pareció que la situación se pudo normalizar, sin embargo, la inesperada fuga de Hadi desde Saná, capital yemení a Adén, la segunda ciudad más importante del país agravó notablemente la situación.

De esta manera, Yemen quedó dividido al menos en dos partes – el norte, controlado por las milicias hutíes, y el sur, donde están atrincheradas las fuerzas leales al presidente Hadi. El presidente yemení intensificó sus llamamientos de auxilio a las monarquías árabes, EEUU y la Unión Europea (UE), incluso a la ONU. Mientras tanto, preocupado por la situación, el gobierno de Riad comenzó consultas con diferentes movimientos políticos yemeníes. A este diálogo incluso fueron invitados partidos considerados próximos a los “Hermanos Musulmanes”, a pesar de que en Arabia Saudita este movimiento está prohibido. Probablemente, a partir de este momento se puede hablar de que Riad públicamente ha iniciado un giro hacia el bloque de los Hermanos Musulmanes, que condujo al establecimiento de estrechas relaciones entre Qatar y Turquía, considerados aliados clave de los partidos afines a los Hermanos Musulmanes.

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Una vez más, la situación en Yemen quedó en el limbo – ni la guerra ni la paz. Pero a finales de marzo, la situación empeoró. Es difícil afirmar con certeza quién fue el primero en “apretar el gatillo”. Sólo sabemos que la lucha comenzó en Adén entre los “comités revolucionarios” leales a Hadi y fuerzas próximas al ex presidente yemení Alí Abdulá Saleh.

Como es sabido, Saleh fue derrocado en noviembre de 2011, como resultado de la “primavera árabe”, y luego se exilió en Riad. Posteriormente, regresó a Yemen donde quedó involucrado en un nuevo conflicto. Fue evidente que el ex presidente Saleh no quiso someterse a Hadi, pero también es incorrecto afirmar que Saleh controla la oposición huti, se puede afirmar que entre Saleh y las milicias hutíes existe una alianza táctica.

De esta manera, el agravamiento de la situación condujo a enfrentamientos directos en Adén, patria y bastión de Hadi. En Adén, inicialmente las milicias hutíes hicieron una pausa y decidieron no intervenir en la situación, pero una tercera fuerza, las agrupaciones extremistas desempeñaron un funesto papel que desató la violencia. Si antes, era sabido que “Al Qaeda” tenía un protagonismo considerable en Yemen, prácticamente se desconocía la influencia que pudiera tener el movimiento EI en el territorio yemení. Sin embargo, activistas de este movimiento reivindicaron la autoría de los sangrientos atentados perpetrados en Saná y Saada, que causó la muerte de más de 180 personas. Por otra parte, los atentados en Saná ocurrieron en mezquitas durante la oración del viernes. Profundamente indignados ante semejente ofensa, la respuesta de los hutíes fue inmediata, ocuparon Taiz, la tercera ciudad más grande del país, y luego comenzaron una poderosa marcha hacia Adén.

En este sentido es importante señalar que aunque no existen vínculos directos entre Hadi y los extremistas, los hutíes consideran que Saleh hizo un pacto con los radicales proporcionándoles apoyo y permitiendo que ocuparan varias provincias. Sin embargo, siendo justos, es necesario recordar que en este sentido, el ex-presidente Saleh también fue acusado de lo mismo. Es muy difícil imaginar alianzas entre enemigos acérrimos como los hutíes, “Al Qaeda” y el EI, teniendo en cuenta que las fuerzas de Saleh actúan contra Hadi.

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De esta manera, la derrota Hadi es sólo cuestión de tiempo – como ya se dijo, a su favor combaten únicamente los “comités revolucionarios”. Esto significa que fracasaron los esfuerzos de Riad de crear una alianza en Yemen. Por otra parte, incluso los “comités” leales a Hadi abandonan sus posiciones, sin intentar detener la ofensiva de las milicias hutíes hacia Adén.

En esta situación, Hadi no tuvo otra opción que abandonar el país, algunos medios de prensa informaron que viajó a Riad, otros – que se desplazó a Djibouti, y también se informó de intenciones para asistir a la cumbre de la Liga de los Estados Árabes (LEA) en Sharm El Sheikh, en Egipto. También se habló de que Hadi puede viajar al vecino Omán.

Así que todo condujo al hecho de que Riad y sus aliados quedaron condenados a sufrir una derrota en Yemen, y que con esto, el conflicto en Yemen debió terminar. Incluso EEUU y Gran Bretaña evacuaron todas sus fuerzas especiales para evitar que fueran implicados en la lucha. Pero entonces …

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Lo que ocurrió después es el “tema más candente” para la prensa. Este acontecimiento puede ser el inicio de una gran guerra, inicialmente de carácter regional en el Gran Oriente Medio. La noche del 26 de marzo, Yemen fue blanco de un ataque aéreo por parte de una nueva coalición encabezada por Arabia Saudita. La composición de esta alianza es notable, además del reino saudí, está integrada por los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahrein, Jordania, Egipto, Marruecos, Sudán e incluso Pakistán. Turquía ya anunció su apoyo a Riad.

Los ataques aéreos también han sido apoyados por algunos países occidentales, especialmente por EEUU. Más aún, según representantes de la Casa Blanca, la coalición cuenta con “apoyo logístico y de inteligencia” estadounidense. En este sentido, no es casual que el secretario de Estado estadounidense John Kerry durante su visita a Riad garantizara al gobierno saudí de que Washington “no va a hacer la vista gorda a las acciones de Irán”.

Al mismo tiempo, es importante recordar que casi todos los países que integran la nueva coalición, están fuertemente influenciados por EEUU, – en cada uno de ellos (excepto talvez Sudán) existen bases militares estadounidenses. Y esta circunstancia plantea muchos interrogantes, y el más importante de ellos es: ¿A favor de cuáles intereses luchará la nueva coalición?

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El hecho de que la Casa Blanca tenía planes especiales en Yemen quedó en evidencia en agosto de 2014, porque cuando las milicias hutíes comenzaron a ocupar provincia por provincia, EEUU prácticamente no reaccionó. Y debió reacionar porque cada éxito de las milicias hitíes, de hecho significaba una victoria para Irán, y como sabemos, Washington y Teherán, no son amigos.

Para muchos, EEUU en Yemen sufrió una derrota, sin embargo, desde un punto de vista geopolítico, la Casa Blanca obtuvo un gran beneficio de lo que está sucediendo en Yemen. La derrota en el frente yemení permitió a los estrategas estadounidenses llevar a cabo su combinación favorita llamada “Anaconda”. En esencia, esta combinación está destinada controlar figuras más valiosas, en este caso, Arabia Saudita, que quedó inmovilizada por una fuerte tenaza, por una parte las fuerzas hostiles en el sur (en Yemen) y los militantes del EI por el norte (en Irak).

En esta situación, Riad se ve obligado a ser más dócil con la Casa Blanca, y en particular con “el equipo de Obama”, a pesar de que los saudíes están muy molestos con Obama por su coqueteo con los Hermanos Musulmanes y con Irán.

Pero, ¿por qué EEUU utiliza intrumentos de presión sobre Arabia Saudita? Además de desempeñar un papel clave en la región, Arabia Saudita es uno de los principales elementos de la estrategia estadounidense para emprender su “guerra del petróleo”. Esta guerra comenzó cuando los estadounidenses reactivaron sus reservas estratégicas de “oro negro”, lo que permitió a EEUU alcanzar y posteriormente superar a Arabia Saudita en volúmenes de extracción diaria de petróleo. Todo esto, en conjunto con la combinación “Anaconda” obligó a los sauditas y sus aliados árabes a jugar de forma activa a favor de una caída de los precios del petróleo, incluso en detrimento de sus propios intereses.

De hecho se repetió el escenario ocurrido en la década de 1980, cuando se produjo una situación económica similar que afectó profundamente la economía de la Unión Soviética, y posteriormente, precipitó su desaparición. Están profundamente equivocados aquellos que piensan que en las actuales circuntancias, Washington no puede estar interesado en el colapso de la economía de Rusia. Es más que evidente que el debilitamiento o destrucción de uno de los principales rivales de EEUU en materia de estrategia mundial, para Washington es mucho más importante que perder ciertas posiciones en un país en particular.

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Y aunque EEUU fracasó en su intento de colapsar la economía de Rusia y la de sus aliados como China e Irán, de todas maneras Washigton obtuvo ciertos logros. Sin embargo, para salvar la economía estadounidense esos logros son insuficientes, porque la deuda externa sigue creciendo y creciendo, y en el mundo avanza el proceso de renuncia al dólar como divisa mundial. ¿Cómo podrá EEUU conservar su estatuto de superpotencia mundial? La respuesta a esta pregunta es ampliamente conocida y no es ningún secreto – para su salvación EEUU necesita una gran guerra. Y entre más países queden implicados en el conflicto más durará esa guerra y durante más tiempo el dólar podrá seguir siendo la divisa global.

Actualmente, la Casa Blanca se encuentra muy próxima a este objetivo tan codiciado. La alianza militar árabe recientemente creada está al borde de la guerra con el bloque encabezado por Irán. Ahora, mucho depende de Teherán – si apoya a sus aliados en Yemen, o trata de negociar con Riad.

Si los dos bloques comienzan una guerra, esto ocasionará pérdidas sensibles para ambos bandos. Y si en este conflicto intervienen otras fuerzas, como la India (teniendo en cuenta la implicación de Pakistán), la Unión Europea, China y Rusia, de hecho, significa el comienzo de una Tercera Guerra Mundial.

Y entonces, Washington podrá sentarse tranquilamente en los laureles con la seguridad de que podrá permanecer en la cima del Olimpo durante largos años. De hecho, se producirá un fin definitivo del sistema y el comienzo de un nuevo ciclo histórico.

¿ Entenderán lo anteriormente dicho los gobiernos que se han unido a la alianza saudita? Lo más probable es que no comprendan. Porque esos gobiernos saben muy poco de las combinaciones que pueden ocurrir en el “ajedrez geopolítico”, donde el papel de jugadores puede estar a cargo de fuerzas completamente diferentes …

Agencia de estudios geopolíticos “Manara”

Muslim Politic

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