EEUU VS Cuba: nueva etapa. Diplomática…

Опубликовано: 18.07.2015

En el contexto de los turbulentos acontecimientos que tienen lugar en Medio Oriente, las noticias provenientes de otras regiones del mundo, a menudo quedan relegadas a un segundo plano. Sobretodo, cuando se trata de islas distantes en el otro extremo del Atlántico. Sin embargo, no puede pasar desapercibido, el “acercamiento” que sucede ante nosotros entre dos rivales aparentemente irreconciliables: Estados Unidos y Cuba…

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La Historia del asunto

El diálogo entre los dos países iniciado hace algún tiempo, pronto puede conducir a resultados importantes como la apertura recíproca de embajadas. Este diálogo estuvo precedido de una intensa labor preparatoria. Como se supo, diplomáticos cubanos y estadounidenses durante un año sostuvieron conversaciones secretas sobre la posibilidad de normalizar sus relaciones. La mayoría de consultas, que comenzaron en junio de 2013, tuvieron lugar en Canadá.

En diciembre de 2014, EEUU y Cuba anunciaron intenciones de restaurar las relaciones diplomáticas y desde entonces, sostienen conversaciones sobre la apertura de embajadas en Washington y La Habana. Simultáneamente, la administración del presidente estadounidense atenuó algunas restricciones impuestas al comercio bilateral (sólo el Congreso puede abolir totalmente el embargo impuesto a Cuba hace más de 50 años). Además, Cuba fue excluida de la denominada lista de países “patrocinadores del terrorismo”.

Durante este tiempo, as partes discutieron asuntos muy sensibles como las posibilidades de trabajo y de desplazamiento de los diplomáticos estadounidenses en Cuba. Hasta donde sabemos, EEUU logró para su personal diplomático en la Isla de la Libertad los mismos privilegios que tienen en otros países. Los diplomáticos estadounidenses expresaron su deseo de, “comunicarse con todos los cubanos, incluso con aquellos que viven fuera de La Habana”, es decir, contar con las posibilidades suficientes para desplazarse libremente por todo el país.

De esta manera, antes de entrar en vigor los acuerdos con su antiguo rival, Washington ya planea establecer en ese país su “quinta columna”. Esta suposición no es infundada – según documentos publicados por la prensa occidental, la agencia USAID, conocida por su influencia en la zona, incluso tiene planes de reclutar hasta raperos cubanos…

¿Guantánamo no se discute?

Otro asunto importante fue el territorio de Guantánamo – la base militar de EEUU donde se encuentra la tristemente famosa prisión. En ese centro penitenciario los reclusos en overoles naranja, más de una vez han sido sometidos a sofisticados interrogatorios, incluyendo graves torturas. Las autoridades cubanas exigieron la devolución de ese territorio ocupado por los militares estadounidenses sin embargo, el jefe del Pentágono Ashton Carter dijo que Washington no tiene intenciones de devolver a la Habana esa fortificación militar tan valiosa. “No se debe esperar y no hay planes para volver la bahía de Guantánamo a Cuba” – dijo claramente el secretario de Defensa.

Dejando a un lado las emociones y analizando la situación en torno a Guantánamo, no es complicado comprender la estrategia de la Casa Blanca. Cuba se encuentra justo a un lado de EEUU, y en cierta medida, es como su “apéndice” y por su puesto, Washington, no planea ceder a nadie un bocado tan suculento.

Además, los estadounidenses necesitan Guantánamo para controlar a toda la región, ya que con ayuda de las bases militares es posible lograr este objetivo “sin derramar mucha sangre”. Por lo tanto, no es casualidad que de acuerdo con los datos oficiales, EEUU tiene en América Latina más de 20 bases de este tipo, sobre todo en Colombia, Perú y Panamá. Aunque las estadísticas no oficiales, indican que en América Latina y el Caribe, el Pentágono cuenta con más de 70 bases militares. De ellas, 25 en torno a Brasil, y 13 cerca a Venezuela, lo que permite a Washington controlar o al menos “mantener en la mira” los campos de petróleo de los dos mayores exportadores de “oro negro” de Suramérica.

Causas del repentino “acercamiento”

¿Por qué Obama – el principal demócrata de EEUU promueve el acercamiento con “el sangriento régimen de Castro”? No hay que olvidar que precisamente los demócratas denuncian constantemente las “graves violaciones de los derechos humanos por parte de las autoridades cubanas”.

Y que por esta razón, la mayoría de los inmigrantes cubanos con ciudadanía estadounidense votan por ese partido en las elecciones presidenciales y parlamentarias.

Una posible respuesta a esta pregunta es el hecho de que a favor de la pronta normalización de las relaciones con La Habana insisten los militares y los servicios de inteligencia de EEUU. En este punto, el objetivo es bastante claro – ni Cuba ni ningún otro país de América Latina (por ejemplo, Venezuela o Bolivia) en un momento crítico, puede servir de apoyo para Rusia o China.

También es posible que el acercamiento tenga motivos económicos. La normalización de las relaciones con La Habana ofrece fantásticas oportunidades para las corporaciones y empresas estadounidenses. Actualmente, en el mercado cubano operan libremente empresas de terceros países, y los empresarios estadounidenses comprenden perfectamente que entre más demoren su entrada en Cuba, más difícil será competir. A favor de la normalización de las relaciones con la Isla de la Libertad se pronuncia el sector agroindustrial estadounidense: según los expertos, la demanda del mercado cubano alcanza los 2.500 millones de dólares anuales, y una parte importante de ese mercado corresponde al sector alimentario… Otros posibles beneficiarios – son las empresas de turismo. Las encuestas indican que al menos cinco millones de estadounidenses están dispuestos a visitar cada año a Cuba. En este sentido, ya han sido concedidas las licencias correspondientes a cuatro empresas interesadas en establecer un tráfico regular de transbordadores entre los dos países, que pueden comenzar en el cuarto trimestre de 2015. Además la aerolínea Jet-Blue planea abrir vuelos regulares entre Nueva York y La Habana. (además de numerosos vuelos charter a Cuba desde Nueva York y Nueva Orleans).

Por último, la anulación del embargo a Cuba permitirá a EEUU fortalecer su posición en el hemisferio occidental. Casi todos los países de la región exigen a la Casa Blanca levantar las sanciones. Incluso Canadá y Colombia, cuyos gobiernos difícilmente pueden ser considerados simpatizantes de las autoridades cubanas, cada año votan a favor de una resolución a favor del levantamiento del embargo a Cuba en la Asamblea General de Naciones Unidas. Por lo tanto, al normalizar las relaciones con La Habana, Washington elimina una de las causas del conflicto con los países que las autoridades estadounidenses tratan de mantener en su esfera de influencia.

Nuevo desafío para Castro

No es ningún secreto de que actualmente, la Isla de la Libertad vive tiempos muy difíciles. Si en la década de 1960, Cuba sobrevivió gracias a la ayuda de un aliado poderoso como la Unión Soviética, ahora la situación es algo diferente. Después del colapso de la URSS, Cuba prácticamente en solitario ha resistido el severo bloqueo cerca de quince años, y el interrogante es si está en condiciones de continuar soportando.

En calidad de aliado de La Habana, Rusia francamente no puede actuar en esa región tan alejada con la misma eficacia que en Asia y Europa. También China no es lo suficientemente fuerte, y Pekín evita cualquier confrontación directa con EEUU.

En estas condiciones, el levantamiento de las sanciones y en perspectiva, la anulación del embargo permitirá a la Habana tener una oportunidad adicional para promover su desarrollo, pues Raúl Castro afronta una situación muy complicada. El país todavía está inmerso en una incertidumbre opresiva. Más que todo porque Cuba depende en gran medida de los suministros de petróleo de Venezuela, que actualmente se encuentra al borde de una crisis económica. Después de la muerte del comandante Hugo Chávez, la situación en este país es muy inestable. Su sucesor, Nicolás Maduro se encuentra bajo una fuerte presión externa e interna, y la oposición, respaldada por Washington, cuenta que con la ayuda de EEUU podrá llegar al poder.

Sin embargo, Cuba puede estar orgullosa de ciertas cosas. Tras las recientes medidas adoptadas por Raúl Castro, la situación económica modestamente ha mejorado un poco. Así, por ejemplo, cerca de La Habana fue creada una zona de libre comercio y de forma limitada se ha permitido la iniciativa empresarial privada. La educación en Cuba, considerada una de las mejores de América Latina es gratuita y está al alcance de cualquiera. La medicina cubana tiene un nivel muy alto y también es gratuita. En 2014 Cuba envió a sus mejores especialistas a luchar contra el Ébola.

En este contexto, es notable la declaración de la hija de Fidel Castro, que dejó claro que el acercamiento entre EEUU y Cuba no significa que el país caribeño volverá al sistema capitalista: “Si alguien en EEUU espera el regreso de Cuba al capitalismo para servir a los intereses hegemónicos de los grupos económicos estadounidenses más poderosos, esas personas son rehenes de fantasías”.

El escepticismo de las partes

Evidentemente, la nueva espiral de actividad diplomática emprendida por la Casa Blanca ha despertado un gran interés entre los expertos de los centros de análisis. En este sentido, me gustaría citar algunos comentarios sobre los acuerdos que puedan suscribir Washington y La Habana. La pregunta principal planteada por la mayoría de los expertos es: “¿Qué va a pasar después?”.

Entre las respuestas a esta pregunta de tanta actualidad prevalece el siguiente punto de vista: la normalización del diálogo y la reanudación de las relaciones diplomáticas, incluso la apertura de embajadas, son asuntos completamente diferentes. Las autoridades cubanas consideran con mucha razón de que no puede haber relaciones normales entre los dos países, si uno de ellos soporta un bloqueo y el otro promueve las emisiones de programas de televisión y radio de carácter subversivo, ocupa militarmente parte de su territorio (la base naval de Guantánamo), y trata de cambiar el régimen de gobierno del país. En general, La Habana tiene una larga lista de asuntos que quiere conversar con Washington, incluyendo el tema de las “compensaciones para el país y su población por los daños causados ​​a consecuencia de la política agresiva de EEUU durante 50 años”. Por su parte, Washington considera que uno de los temas más urgentes que le gustaría discutir es: la compensación a las empresas estadounidenses nacionalizadas en Cuba tras el triunfo de la revolución.

Cabe señalar que otro aspecto importante es la postura de los inmigrantes cubanos. En EEUU (principalmente en Miami, en el estado de Florida), vive al menos millón y medio de personas de origen cubano o con raíces cubanas. Y la noticia del restablecimiento de las relaciones entre Washington y La Habana dividió a esta comunidad. La mitad de las personas, en su mayoría jóvenes cubano-americanos, nacidos en EEUU aplaudió la iniciativa de Obama, La otra mitad, integrada por ancianos, que huyeron de Fidel Castro y sus partidarios después del derrocamiento Fulgencio Batista en enero de 1959, condenan categóricamente el acercamiento con Cuba.

Representantes de los dos partidos políticos más influyentes de EEUU también han expuesto su opinión al respecto. A pesar de que Obama es un representante del partido demócrata, no todos los miembros de ese partido apoyan las iniciativas de la Casa Blanca. Así, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, miembro del Partido Demócrata, descendiente de inmigrantes cubanos Robert Menéndez, dijo que el intercambio del funcionario Alan Gross por espías cubanos aprobado por Obama, justifica los crímenes del gobierno comunista de La Habana. Aunque el senador aprobó la liberación de Gross, consideró un grave error intercambiar funcionarios de organizaciones internacionales por “espías condenados por conspiración contra el pueblo estadounidense”.

A su vez, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano ohn Boehner dijo que el intercambio aprobado por Obama fue “una nueva concesión entre otras muchas hechas a favor de un dictador.” Y el influyente senador republicano por el estado de Florida Marco Rubio, cuyos padres huyeron de Cuba en los años 60, fue más categórico: “La decisión del presidente de premiar al régimen de Castro y promover la normalización de las relaciones con Cuba, es inexplicable. La política de tolerancia hacia los hermanos Castro solamente estimula a tiranos en Caracas, Teherán y Pyongyang a intentar aprovechar la ingenuidad del presidente durante los dos años que le quedan en la Casa Blanca”.

Conclusion

Resumiendo lo dicho, hay que señalar que los esfuerzos diplomáticos de Obama merecen ser considerados con mucha seriedad. Recordemos el proceso para la normalización de relaciones con Irán, cuando pocos creían que las negociaciones bilaterales pudieran alcanzar un nivel tan profundo. Y en cuanto a Cuba, por ahora es un acertijo indescifrable las concesiones, las posibles combinaciones y los resultados finales que persiguen los estrategas estadounidenses.

Timur Fatekhov, experto de

Muslim Politic

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