El Magreb y el Sahel como escenario de nueva lucha ideológica

Опубликовано: 21.12.2015

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En medio de los acontecimientos en Libia, en 2011, la entonces secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, durante una reunión con el ministro español de Asuntos Exteriores subrayó que las amenazas contra Europa proferidas por el líder libio Muamar Gadafi no detendrían las operaciones militares de la OTAN en Libia, cuyo objetivo era “proteger a la población civil”…

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Los resultados de esa aventura de la OTAN en Libia ya están a la vista. Una guerra civil que no acaba nunca, la propagación del radicalismo y la inestabilidad a los países vecinos; la desaparición de Libia como estado; y la aparición del fenómeno de los “señores de la guerra”, con la consecuente lucha entre ellos, lo que de hecho, ha arrastrado a todas las fuerzas políticas existentes en Libia.

En consecuencia, en el lugar geográfico en el que antes existió un país fuerte y estable apareció una especie de “agujero negro”. Y debido a la inexperiencia y la falta de un programa claro y una visión adecuada de la situación, incluso los partidos moderados y los movimientos políticos libios no pueden garantizar la estabilidad del país (o lo que queda de ella). Pero lo más importante, es que casi nadie entiende lo que está sucediendo en Libia en el contexto de la política mundial. Todo esto crea condiciones favorables a los movimientos radicales predominantemente del ala “takfirista”, que en general, han adquirido mucho impulso en todo el Oriente Medio.

En este sentido, no se puede pasar por alto la “negra” popularidad que goza la organización EIIL (EI), que es motivo de preocupación de muchos movimientos “salafistas”, que entienden que el “Estado Islámico”, simplemente usurpó el derecho de enarbolar la consigna del “Califato”. Pero esto, es apenas una “cara de la moneda”, porque además, existe la organización “Al-Qaeda” y otros grupos extremistas, que, en esencia, como el EIIL, también profesan el “takfirismo”, pero no quieren incorporarse a esa nueva fuerza.

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Teniendo en cuenta la situación de crisis en el norte de África, y la incapacidad demostrada tanto por los países árabes, como por la oposición para resolver el caos en Libia, los salafistas y otros movimientos radicales tienen muchas oportunidades de afianzarse en la región del Magreb, incluso en el plano político. Actualmente, los representantes de estas agrupaciones están dedicados a encontrar su lugar en medio de la tormenta de acontecimientos que ocurren en esa región. Por un lado, procuran convertirse en “protagonistas” importantes en sus países. Por otra parte, no pueden renunciar a sus rígidas posturas, lo que los obliga a emprender acciones muy diferentes.

Como demostraron los acontecimientos ocurridos en Egipto y Túnez (incluidas las elecciones en 2011), la inclusión en los procesos democráticos ocasionó la fragmentación de las fuerzas “salafistas”. Y en el futuró, esa division posiblemente será más fuerte, dando lugar a la aparición de nuevas agrupaciones que opten por el radicalismo, la clandestinidad y rechacen las reglas de la lucha política. En la búsqueda de ejemplos no hay que ir muy lejos – la propia organización EIIL es el resultado de las aspiraciones de una parte de los grupos radicales de afianzarse en el mapa mundial, rechazando de antemano “el juego democrático”. Aunque, evidentemente, que en la aparición del EIIL influyeron otros factores como la coincidencia de intereses entre “takfiristas” y ex “baasistas”.

Es evidente que muchos movimientos radicales de todo el mundo están observando con mucha atención los procesos que actualmente ocurren. Impera la opinión que el EIIL ha impuesto nuevas “reglas de juego”. Y no obstante, no puede pasarse por alto que por lo general, los servicios secretos occidentales manipulan a los movimientos “takfiristas”, aprovechando sus actividades destructivas para crear situaciones de crisis a nivel de regional.

Es interesante destacar que para algunos, esa manipulación puede tener consecuencias impredecibles. Por ejemplo, todo el mundo sabe el muy difundido apoyo proporcionado por Occidente, los países árabes y Turquía a las fuerzas de la oposición en Siria. Pero a consecuencia de ese apoyo, surgió un nuevo monstruo que ha comenzado a devorar tanto a la oposición “moderada” como a los radicales. La manipulación del nuevo monstruo “takfirista” esta influyendo en el mundo árabe y la propia Turquía. De hecho, podemos decir que manipuladores a niveles superiores comprometieron a sus aliados temporales.

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En cuanto a la región del Magreb, es importante analizar la situación de Marruecos. Este país se diferencia de sus vecinos en varios aspectos. En primer lugar, Marruecos es un reino, circunstancia que lo aproxima a las monarquías árabes. En segundo lugar, Marruecos también se ha visto afectado por la “primavera árabe”, y en esto es muy parecido a Túnez o Egipto.

Sin embargo, la diferencia principal es que el gobierno de Rabat ha “compartido” el poder con las fuerzas revolucionarias, y en esencia, ha obtenido una importante ventaja política ante la oposición. En efecto, por una parte, el gobierno conservó el control sobre muchos instrumentos de poder, mientras que por el otro lado, “comprometió” a la oposición al delegarle la solución de los problemas más complejos del país.

Pero al igual que otros países árabes, desde el punto de vista geopolítico Marruecos no es un ente independiente. De hecho, Rabat, está ligado a uno de los grupos importantes que actúan a nivel global. Se trata del clan Clinton. Como destacan los medios de prensa occidentales, la familia Clinton tiene antiguas y ventajosas relaciones con Marruecos.

Así, sólo en los últimos años, el gigante de fosfato marroquí Office Cherifien des Fosfatos (empresa de estatal) donó al fondo Bill Clinton 6 millones de dólares. Y, cuando en la ciudad de Marrakech se celebró una reunión del Fondo Clinton, el gobierno marroquí destinó uno de sus palacios para Bill Clinton y su hija Chelsea.

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¿Intercedera alquien en defensa del gobierno marroquí si de repente las agrupaciones radicales desatan una oleada de protestas en el Magreb? Teniendo en cuenta que precisamente en esta región tradicionalmente es muy fuerte la influencia de la organización AQMI, una de las filiales de “Al-Qaeda”, y la organización EIIL que cada vez se fortalece con el ingreso de muchas agrupaciones extremistas.

La existencia de un desierto débilmente defendido es un factor que determina condiciones favorables para la aparición de agrupaciones takfiristas, especialmente el establecimiento de bases en la retaguardia de los desiertos de Malí, Níger y, por supuesto, Libia.

Por otra parte, en los últimos años es considerable el fortalecimiento de ánimos radicales entre las poblaciones de países como Mauritania, Senegal, Níger, Nigeria, Chad, Camerún, República Centroafricana, Kenia, Tanzania y hasta Yibuti.

Es muy probable que el constante ingreso en las filas de las agrupaciones radicales de jóvenes descontentos con su bajo nivel de vida, la ubicación geográfica y las alianzas con contrabandistas y las tribus locales, permitirán a los radicales controlar el desierto y aprovechar al máximo sus recursos económicos. Esto, a su vez, permitirá a los radicales no solo comprar armas, sino también controlar con sobornos a funcionarios públicos, militares y policías.

Los factores anteriormente descritos permiten perfilar la aparición de un poderoso enclave de extremismo en esta región en el futuro. En la actualidad, en el seno de un amplio espectro de organizaciones, movimientos y células que hasta ahora no habían optado por la opción terrorista, está surgiendo una nueva generación de líderes carismáticos.

Es muy difícil pronosticar el futuro de la situación política en el Magreb y en el Sahel. El fortalecimiento del “takfirismo”, la existencia del EIIL, y la incapacidad de las élites locales de comprender la realidad e implementar mecanismo para prevenir futuros desastres pueden crear un fenómeno nuevo en esta parte del continente africano.

Porque en el Magreb y el Saleh la ideología takfirista se difunde con mucha rapidez. Y el descalabro sufrido por los “Hermanos Musulmanes” cuya ideología se perfilaba como una alternativa para muchos disconformes, de forma muy fuerte aceleró y reforzó la difusión de posturas radicales.

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¿Podrán los musulmanes encontrar otra plataforma ideológica que pueda frenar el avance del “takfirismo”, y que también proponga proyectos reales para cambiar la vida de la población? De esto en mucho depende cual será la variante que elegirá los moradores del Magreb y el Saleh. La vía de la destrucción y el caos, o el camino de la creación y el progreso…

Timur Fatekhov, experto de

Muslim Politic

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