Nuevas tendencias en África Occidental, o el trasfondo del atentado terrorista en Burkina Faso

Опубликовано: 23.02.2016

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El ataque guerrillero en la capital de Burkina Faso, a mediados de enero de 2016, prácticamente coincidió con los tentados ocurridos en la capital de Indonesia, cuya autoría fue reivindicada por militantes de la organización EIIL.

Y aunque el ataque al hotel de Uagadugú fue cometido por militantes de otra organización extremista, ambos atentados tuvieron muchas similitudes, y sus consecuencias pueden ser igualmente peligrosas y amenazantes. Pero vamos por orden…

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Información: Burkina Faso (hasta 1984 conocida como Alto Volta) – es un país situado en África Occidental fronterizo con Níger, Mali, Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benin. Este país fue una colonia francesa que consiguió la independencia en 1960.

Según datos de 2006, la mayor parte de la población de Burkina Faso es musulmana (60%), los católicos son un poco más del 23%, y los creyentes de sectas africanas un 15,3%.

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La cronología de los sucesos ocurridos en Burkina Faso, el pasado viernes 15 de enero es la siguiente: Aproximadamente a las 20:00, hora local, un grupo terrorista atacó el café Cappuccinno, en el centro de Uagadugú, disparando contra los visitantes, y posteriormente, irrumpieron en el Hotel Splendid. Los guerrilleros incendiaron coches, dispararon sus armas en la calle, y se atrincheraron en la planta superior del edificio tras minar la escalera principal.

Transcurridas algunas horas, comandos de las fuerzas especiales, asesorados por militares de Francia y EEUU tomaron por asalto el hotel liberando a turistas y al personal del hotel, que fueron capturados como rehenes. Según informaciones oficiales, fueron liberadas al menos 150 personas, muchas de las cuales resultaron heridas. Las víctimas mortales del atentado ascendió a por lo menos 28 personas, procedentes de 18 países. Durante el asalto fueron abatidos cuatro guerrilleros.

La autoría del atentado fue reivindicada por la organización “Al Qaeda del Magreb” (AQMI), que precisó que el ataque estuvo a cargo de militantes de la grupación “Al Murabitún”, que en noviembre de 2015, perpetró un atentado similar en el Hotel Radisson Blu, en Bamako, la capital de Mali.

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Es importante tener en cuenta el hecho de que el atentado terrorista en Burkina Faso estuvo precedido de un acontecimiento bastante notable. Justo el día antes al atentado, un tribunal militar del país africano emitió una orden de arresto contra el presidente del Parlamento de Costa de Marfil, y contra el ex ministro de Relaciones Exteriores de Burkina Faso, supuestamente por planear un golpe militar en el país.

Es evidente que un atentado no se prepara en un día, y la decisión sobre las detenciones tampoco se adopta de forma espontánea. Por lo tanto, el atentado bien pudo ser una especie de “atentado terrorista en estado latente”, que se postergó hasta que llegó el momento preciso.

En este sentido, es necesario aclarar que los últimos dos años en Burkina Faso han ocurrido acontecimientos muy importantes. Así, a finales de 2014, el presidente Blaise Compaoré, tras permanecer casi 30 años en el poder, se vio obligado a dimitir a consecuencia de manifestaciones de repudio ocurridas en el país. Estos acontecimientos fueron llamados “Primavera Negra”, lo que induce a ciertas reflexiones.

Posteriormente, en septiembre de 2015, por poco no ocurrió otro golpe militar, incluso el presidente en funciones Michel Kafando estuvo detenido. Sin embargo, la Unión Africana intervino, y después de un tiempo los golpistas se vieron obligados a capitular, y la situación en el país volvió a la normalidad.

¿Qué es lo que en primer lugar llama la atención en toda esta historia? Si se recuerda cómo se fortaleció el EIIL en Irak, es sabido que esto pudo ocurrir por la cooperación de los baazistas, antiguos oficiales del ejército de Sadam Hussein. Si se analizan los recientes acontecimientos ocurridos en Libia, también se observa un cuadro semejante: El núcleo del EIIL en este país es la ciudad de Sirte, antiguo bastión de los oficiales del ejército de Gadafi.

Tanto los unos como los otros, fueron desplazados de las estructuras del poder en sus respectivos países y no encontraron nada mejor que crear alianzas con los extremistas. ¿Puede ocurrir algo parecido en otras regiones? Es probable…

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Es necesario destacar que si la agrupación “Al Murabitún” realmente perpetró el atentado en Burkina Faso, esto significa que en África Occidental, opera otra importante organización extremista de la envergadura de “Boko haram”.

Los militantes de esta agrupación han extendido su influencia en cuatro países africanos (Nigeria, Camerún, Níger y Chad), y la nueva organización, según un plan diabólico, lo más probable se extienda al resto de África Occidental. Además de Burkina Faso y Malí (donde los terroristas ya han actuado), pueden atacar Costa de Marfil, Ghana, Togo, Benin, como también Mauritania, Senegal, Guinea y otros estados vecinos.

El mayor peligro es el hecho de que en mayo de 2015 tanto la agrupación “Al Murabitún” como “Boko haram”, juraron lealtad a los líderes del EIIL. Y aunque hay que reconocer que posteriormente, el jefe de AQMI negó esta declaración, y resaltó que esta organización es parte de “Al Qaeda”, ya ha habido un precedente, y todo puede cambiar a cualquier momento.

Una possible unión de “Al Murabitún” con “Boko haram” puede encender el fuego de la guerra terrorista en toda África Occidental. Si a esto se añade el fortalecimiento del EIIL en Libia, el resultado sería una imagen más que impresionante.

Programa de información analítica “Crónica de Oriente”

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