El referendo kurdo: ¿Impedirá la diplomacia en Oriente Medio una nueva guerra regional?

Опубликовано: 18.10.2017

El 25 de septiembre de 2017, los habitantes de la región autónoma del Kurdistán iraquí decidieron si seguirían siendo parte de Irak, o se separarían de ese país. Como estaba previsto, la mayoría de la población votó a favor de un estatuto de independencia. Por el momento, ese referendo no ha conducido a la aparición de un nuevo estado. Y esto no es casual, porque iniciativas de éste tipo, pueden tener consecuencias muy impredecibles…

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El líder de la autonomía Kurdistán iraquí Massoud Barzani anunció la convocatoria del referendo de independencia, el pasado 7 de junio. Y lógicamente, Bagdad reaccionó de manera muy negativa a esa propuesta. Cabe destacar que los intentos emprendidos por las autoridades iraquíes de llegar a un acuerdo con los líderes kurdos no dieron ningún resultado. En consecuencia, el 12 de septiembre, el parlamento de Irak votó a favor de una resolución en contra de la celebración del plebiscito.

Esa plenaria del parlamento iraquí fue boicoteada por los diputados kurdos. Sin embargo, el presidente del Parlamento Salim al-Jabour, en una intervención, al final de la votación, dijo que la resolución obligaba al Ejecutivo “a tomar todas las medidas para conservar la integridad territorial de Irak, comenzar un diálogo serio para regular las relaciones, y resolver los problemas entre Bagdad y autonomía kurda”.

En cambio, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu apoyó la creación de un estado kurdo independiente. Un comunicado difundido por su oficina, destacó que no se trataba de la simple opinión del primer ministro, sino de la postura oficial de Israel. Por lo tanto, Netanyahu se convirtió en el primer político que abiertamente, apoyó la idea de un Kurdistán independiente, en momentos cuando la autonomía apenas se preparaba para el referéndum.

¿Y por qué precisamente Israel? Es muy sencillo, Como destacó la agencia Reuters, Tel Aviv “desde los años 1960, ha sostenido relaciones secretas, en el campo militar, de inteligencia y de negocios con los kurdos, porque considera a ese grupo étnico, que habita en Irak, Turquía, Siria e Irán una fuerza de contención contra los árabes”.

Según expertos, las autoridades israelíes nunca han ocultado que su política en Oriente Medio, apuesta por “sostener vínculos de amistad con los kurdos, drusos y otras minorías. Esto corresponde a la idea estratégica de la aparición de nuevos estados poco leales a los países árabes que están allí. Y la fragmentación de Irak y de Siria, así como la creación de un estado kurdo o un grupo de estados kurdos, más que probable, está a favor de los intereses de Israel”.

En cuanto a Israel, por primera vez, Netanyahu apoyó la idea de un estado kurdo independiente en 2014. Posteriormente, en una intervención en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, destacó que “los kurdos merecían la independencia”. Como considera Reuters, en su reciente declaración, Netanyahu de una forma más abierta subrayó el apoyo de Israel a un Kurdistán independiente.

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A diferencia de Tel Aviv, Washington, otro aliado de los kurdos en la zona, demostró más cautela. Así, el pasado 8 de junio, la secretaria de prensa del Departamento de Estado, Heather Nauert, aclaró la postura oficial de EEUU con respecto al referendo kurdo, diciendo que ese evento era “prematuro”.

Según la portavoz, la administración estadounidense “apoya un Irak único, estable, democrático y federal, al tiempo que comprende y valora las aspiraciones legítimas de la población del Kurdistán iraquí”. En ese sentido, EEUU “expresó a las autoridades kurdas su preocupación de que la realización de un referendo (a pesar de no tener carácter vinculante), en las actuales circunstancias, puede poner al margen otras prioridades: como la derrota de la organización EIIL, la estabilización de la situación, el retorno de los desplazados, la solución de la crisis económica y la solución los contenciosos político internos en Irak”.

El pasado mes de agosto, el servicio de prensa de la autonomía kurda informó sobre una conversación telefónica sostenida entre el líder kurdo Barzani y el secretario de estado de EEUU, Rex Tillerson, en la que el funcionario estadounidense pidió a los kurdos aplazar el referendo, pero Barzani rechazó la propuesta de Tillerson.

Como destacan algunos analistas, las fuerzas políticas de EEUU que están en contra del referendo kurdo y del protagonismo de Israel, probablemente intentaron defender a Washington de las críticas de algunas potencias regionales, que temen que el plebiscito en el Kurdistán iraquí, refuerce las tendencias separatistas en Siria, Irán y Turquía. Los estadounidenses simplemente, “tuvieron que guardar las apariencias y demostrar que hicieron todo lo posible, pero los kurdos fueron intransigentes y apostaron por el referendo”.

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Y en este sentido, algunas potencias regionales, realmente tienen preocupaciones muy fundadas. Porque tanto en Irán, como en Turquía, y Siria, habitan comunidades kurdas muy numerosas. Para Ankara, el separatismo kurdo – es uno de los problemas internos más graves. Y en cuanto a Teherán, este asunto no es sólo una amenaza a su integridad territorial, sino que también influye en estabilidad de la región, ya que la posible separación de las comunidades kurdas en Irak y Siria, ambos aliados de Irán, debilitarían notablemente a ese país islámico, y se reforzaría evidentemente, la influencia de Israel, el principal rival de Irá en la región.

Tanto los turcos como los iraníes comprenden perfectamente lo que puede ocurrir después de la independencia de los kurdos de Irak.

En cambio, la postura de Arabia Saudita, fue un poco diferente. Oficialmente, las autoridades saudíes aparentemente, no apoyaron el referendo. Sin embargo, los medios de prensa comentaron muy positivamente la iniciativa kurda.

Incluso, desde el pasado mes de junio, en las redes sociales saudíes comenzó una campaña con la etiqueta #SaudiWithKurdistan, en la que la población saudí expresó su apoyo a las aspiraciones independentistas de la autonomía Kurdistán iraquí.

Al respecto, la prensa israelí destacó que, apoyando a los kurdos, los saudíes también ejercieron presión sobre Turquía, pues en el reciente conflicto entre Arabia Saudita y Qatar, Ankara se alineó en el bando de Doha y no de Riad.

Además, en 2016, las autoridades iraníes acusaron a los saudíes de intentar agravar la situación en el Kurdistán iraquí. Finalmente, Arabia Saudita, como Israel están interesados en contener a Teherán y debilitar a sus aliados, más exactamente, a los gobiernos de Damasco y Bagdad.

Como consideran algunos expertos, “Arabia Saudita tiene objetivos propios en ésta región, e Irán comprende claramente las intenciones tanto de los saudíes, como de los israelitas. Estos dos países quieren que se desencadene una guerra entre las fuerzas iraquíes y los kurdos después que se ponga fin al EIIL”. Es evidente que un conflicto semejante cerca de la frontera iraní, y la posible desestabilización de las regiones kurdas en Irán, son favorables a Tel Aviv y Riad.

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También existe la posibilidad de que después del referendo kurdo, en Irak no ocurrirá la proclamación de ningún tipo de independencia, ya que el plebiscito, no obliga a las autoridades kurdas a adoptar ningún tipo de resolución política. No obstante, y si esto ocurre, los kurdos iraquíes y las fuerzas políticas que los apoyan quedan con un instrumento político muy serio en su poder, que puede ser utilizado como recurso valioso de negociación. Y esto concierne no solo a las relaciones entre el Kurdistán con Bagdad, sino también con Teherán, Ankara y Damasco.

¿Podrán comprender los kurdos que ellos no son los principales beneficiarios de éste “negocio geopolítico”?

¿Son conscientes los kurdos que, desde el punto de vista de sus patrones, las relaciones con ellos son puramente temporales, y en cualquier momento, incluso sus líderes más importantes pueden ser abandonados, porque ya no son necesarios?

Y esto, sin tener en cuenta el hecho de que, en el plano político-militar, el Kurdistán iraquí, por mucho, no es tan homogéneo como parece. Esto quiere decir que en ésta región muy probablemente se puede repetir lo que ocurrió con Sudán del Sur, que después de su separación de Jartum, quedó inmerso en la vorágine de una sangrienta guerra fratricida.

Muslim Politic con materiales de RT

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Información

Regiones y principales organizaciones kurdas en Medio Oriente

En Irak

Provincia autónoma “Kurdistán iraquí” (autodenominada “Bașur”), capital – Erbil.

— La principal fuerza política es considerado el “Partido Kurdistán Democrático” (PDK), cuyo líder es M. Barzani; el brazo armado de ésta organización se conoce con el nombre de “Peshmerga”, este movimiento tiene buenas relaciones con los gobiernos de EEUU, Israel, la Unión Europea (UE), y hasta hace poco, con Turquía. En el aspecto político es opositor a las autoridades actuales de Bagdad, y en el campo militar combate contra la organización EIIL. El objetivo principal es la independencia y separación de la autonomía kurda de Irak.

— En la provincia también operan agrupaciones armadas del “Partido de los Trabajadores de Kurdistán” (PKK), que apoyan las acciones militares de las guerrillas del PKK en Turquía. Tienen profundas discrepancias con el PDK y sus contradicciones a veces, conducen a la confrontación militar.

En Irán

Las provincias occidentales (autodenominadas “Rojhilat”): la principal fuerza política es el “Partido por la Vida Libre en Kurdistán” (PJAK), dirigida por A. Ahmadi. El brazo armado del PJAK son las “Fuerzas de Defensa de Kurdistán Este” (HRK), que declaró la lucha armada contra las autoridades de Teherán. El HRK es considerado organización terrorista en Irán, Turquía e incluso EEUU, esta organización sostiene estrechos vínculos con el PKK y su objetivo principal es la instauración de una autonomía kurda en Irán.

En Turquía

Las provincias del sudeste (autodenominadas “Bakur”), y su capital no oficial es la ciudad de Diyarbakir.

— La principal fuerza política es el “Partido Democrático de los Pueblos” (HDP) liderado por S. Demirtaș. En un comienzo, este partido sostuvo buenas relaciones con las autoridades de Ankara, pero posteriormente, esas relaciones se fueron deteriorando.

El HDP rechaza las actividades del PKK, pero evita la confrontación armada con esa organización kurda. El objetivo político principal del HDP es la instauración de una autonomía kurda en el seno de Turquía.

Una fuerza que representa una seria amenaza, son el ejército del PKK, cuyo líder, todavía es considerado A. Öcalan (en prisión desde 1999), aunque el jefe real es M. Karayilan. Esta organización se enfrenta con las armas al ejército turco y su objetivo principal es la independencia de Turquía.

— En el territorio turco también operan varias agrupaciones radicales de corte trotskista, como los “Halcones de la Libertad del Kurdistán” (TAK), responsables de una serie de graves atentados terroristas.

En Siria

En el territorio sirio existen dos enclaves kurdos no relacionados entre sí; uno en el noreste y otro en el noroccidente del país (autodenominado “Rojava”). La capital del primer enclave es la ciudad de Qamishli, y la capital del segundo – la ciudad de Afrin.

La principal fuerza política de los kurdos sirios es el partido – “Partido de Unión Democrática” (PYD), dirigida por S. Muslim, su brazo armado son las “Unidades Populares de Protección” (YPG).

El PYD tiene relaciones inestables con EEUU y procura establecer relaciones con los gobiernos de otros países como Rusia, Francia y Alemania. Con Ankara las relaciones son muy malas, debido a que esta organización está prohibida en Turquía. En principio, el gobierno sirio y el PYD conservan la neutralidad, aunque en algunas ocasiones ocurren enfrentamientos armados. También, de vez en cuando, tienen lugar combates entre agrupaciones del YPG y el “Ejército Libre Sirio” (ELS) que es apoyado por Turquía.

Las agrupaciones armadas del YPG combaten contra el movimiento EIIL y otros grupos radicales. Oficialmente, el principal objetivo político es la creación de una autonomía kurda en el seno de Siria.

Con el fin de contener el factor kurdo en 2015, fueron creadas las denominadas “Fuerzas Democráticas Sirias” (SDF) que fue una alianza integrada por grupos kurdos del YPG y otras agrupaciones de árabes, asirios, armenios, e incluso turcomanos. El SDF cuenta con el apoyo directo de EEUU y otros países, combate al movimiento EIIL y la organización “Al-nusra” y otros grupos radicales, sostiene relaciones muy tensas con el ELS y con Turquía, porque Ankara considera que esa alianza fue creada para apoyar al YPD de forma encubierta.

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