Los 10 acontecimientos más importantes en 2018 y las perspectivas fundamentals para 2019: “chalesos amarillos”, la salida de Qatar de la OPEP, la batalla por Siria y mucho más

Опубликовано: 21.01.2019

Establecer los principales acontecimientos ocurridos en el año siempre ha sido una labor muy subjetiva – pues depende de punto de vista y el ángulo en que se miran. Por ejemplo, para los rusos, el Campeonato Mundial de Fútbol de la FIFA o la separación de la Iglesia ortodoxa de Ucrania, por su puesto, fueron unos de esos acontecimientos. Sin embargo, desde el punto de vista global, esos sucesos no implicaron cambios substanciales en la geopolítica mundial. De esta manera, la lista que a continuación presentamos sobre los 10 acontecimientos más importantes en 2018 no pretende en absoluto ser irrefutable, y sólo refleja uno de los posibles puntos de vista sobre lo que consideramos más relevante ocurrido el año pasado.

Los 10 acontecimientos más importantes en 2018:

1) Las “guerras comerciales” desatadas por la Casa Blanca

2) La ruptura de Estados Unidos del “acuerdo nuclear”

3) La puesta en marcha del gasoducto TANAP

4) La victoria diplomática de Teherán en Irak

5) El asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi

6) La salida de Qatar de la OPEP

7) “Chalesos amarillos”

8) La batalla por Siria

9) EE.UU. renuncia a su ingerencia en el conflicto sirio

10) Las negociaciones para la regulación del conflicto en Yemen

1) Las “guerras comerciales” desatadas por la Casa Blanca

Todavía en el curso de su campaña electoral, Donald Trump criticó las relaciones comerciales de Estados Unidos con China, resaltando su molestar por el actual déficit comercial (más de $335 mil millones), y la penetración comercial de Pekín en países diversos, incluyendo Israel. Después de su elección, el jefe de la Casa Blanca emprendío una ofensiva económica planificada, que en su primera etapa, se centró en acusar a los chinos de “robar la propiedad intelectual.” La segunda fase comenzó el 22 de de enero de, 2018 – en ese día, EE.UU. impuso aranceles sobre algunos productos procedentes de China. En marzo-abril, Washington preparó una lista de cerca de 1.300 productos chinos, cuyos aranceles se aumentaron de golpe un 25%.

Como era de esperar, ante el proteccionismo de la Casa Blanca, Pekín no permaneció de brazos cruzados y, a su vez, impuso aranceles a ciertos productos estadounidenses. Ya en julio, la “guerra comercial” entre ambos países suponía aranceles de parte y parte por un monto de casi $70 mil millones. El pasado 23 de agosto, EE.UU. introdujo más aranceles a productos chinos, y el mismo día, China presentó una demanda contra EE.UU. ante Organización Mundial de Comercio (OMC). Sin embargo, la demanda no detuvo a los estadounidenses, y en septiembre introdujeron nuevas tarifas, que no pudieron poner de rodillas a los chinos. Finalmente, el pasado 1 de diciembre, las partes acordaron una tregua de 90 días.

No es correcto suponer que el problema sea China – por el contrario, el problema radica en EE.UU. Esto lo confirman otras “guerras comerciales” desatadas por Washington. Es más, una de ellas comenzó contra sus propios aliados de la Unión Europea, pues a partir de junio entraron en vigor aranceles sobre el acero y aluminio europeo. La respuesta de la UE fue inmediata. Pero eso no es todo – además de la Unión Europea, EE.UU. desató “guerras comerciales” contra Canadá, México, Brasil, Argentina, Australia, Japón, Rusia, Turquía …

¿Cómo explicar la postura tan intrasigente de EE.UU contra los productos extranjeros? Tal vez, la explicación sea sólo una – la Casa Blanca intenta que la economía de los Estados Unidos adquiera una orientación nacional y restablecer en su territorio el potencial de producción de las corporaciones transnacionales que en su tiempo, se establecieron en el exterior. Esto encaja en la política “nacional” de “aislamiento”, que comenzó a desarrollar Trump después de su elección a la presidencia.

2) La ruptura de Estados Unidos del “acuerdo nuclear”

La ruptura unilateral de EE.UU. al “acuerdo nuclear” con Irán, en cierta medida se puede relacionar con el “nacionalismo” de Trump. En particular, el jefe de la Casa Blanca conservó en su país las reservas de oro iraníes (por un monto de al menos $150 mil millones), que fueron “congeladas” en 1979 y fueron invertidas en bonos del tesoro de Estados Unidos. Al mismo tiempo, es evidente que en la adopción de esta medida predominó la presión del lobby anti-iraní entre las fuerzas “neoconservadoras” de Tel-Aviv y las monarquías árabes.

Conocido con el nombre de Plan Conjunto de Acción Comprensiva (JCPOA, por sus siglas en inglés), el acuerdo sobre el programa nuclear iraní fue firmado en julio de 2015 por Irán y el grupo de países 5 + 1 (EE.UU., Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania). Entonces, el inquilino de la Casa Blanca era Barak Obama, pero el nuevo presidente estadounidense se ha opuesto radicalmente a este acuerdo, y 8 de mayo de 2018, anunció la ruptura por parte de EE.UU. del JCPOA, y la adopción de nuevas sanciones contra Irán. Esta decisión fue apoyada por Israel, Arabia Saudita y sus aliados.

Rusia y China se manifestaron categóricamente en contra de la ruptura. Los países de la UE tampoco apoyaron a Washington e incluso anunciaron la implementación del denominado estatuto de bloqueo (blocking statute) para neutralizas las consecuencias de las sanciones contra Irán. Sin embargo, de hecho, las empresas europeas estarán obligadas a reducir la cooperación con Teherán. Esas tendencias fueron seguidas por otros países. En lo que respecta al petróleo, algunos países asiáticos pudieron conseguir concesiones temporales. Países importantes como Irak y Turquía rehusaron apoyar la política de EE.UU. contra Irán, tratando de salir de la influencia estadounidense mediante la ejecución de diversos proyectos económicos.

3) La puesta en marcha del gasoducto TANAP

A primera vista, la puesta en marcha del Gasoducto Transanatoliano (TANAP), el pasado 12 de junio, parece un acontecimiento ordinario y sin consecuencias. Pero hay que tener presente que las rutas de suministro de materias primas fueron y seguirán siendo las causas principales de la mayor parte de los conflictos regionales y mundiales, ya que de estas rutas depende en gran medida, la economía de un país o incluso de toda una región.

El gasoducto TANAP forma parte del “Corredor de Gas Sur”, uno de los mayores proyectos geo-económicos de Europa, que a su vez, consta de 3 partes: “El Gasoducto del Sur del Cáucaso” (Bakú-Tbilisi-Erzurum), el gasoducto TANAP y el gasoducto “Trans Adriático” (TAP). El objetivo de los europeos es claro – diversificar las rutas y fuentes de suministro de energía, y atenuar el monopolio ruso en este mercado. En este sentido, el gasoducto TANAP tiene un papel central y en cierta medida, es una de las partes más importante del proyecto: ya que trasiega el gas desde el yacimiento de Shah Deniz en Azerbaiyán, que continúa a través de Georgia y Turquía hasta la frontera griega, para ser distribuido a los países europeos.

Algunos expertos consideran que el gasoducto TANAP no puede convertirse en un serio competidor a los suministros de gas ruso debido a su baja capacidad de trasiego y las reducidas reservas de gas de Azerbaiyán. Sin embargo, según los planes del proyecto, está previsto un aumento de la oferta. Y al gasoducto pueden conectarse otros países productores como Irán, Turkmenistán y Kazajstán. A partir de este momento, entran en juego muchos factores geopolíticos, y para que esto ocurra también es necesario completar muchos rompecabezas , y es difícil pronosticar comó se desarrollarán los acontecimientos en los próximos 5-10 años…

4) La victoria diplomática de Teherán en Irak

A pesar de la creciente presión de EE.UU, Irán no demuestra tener intenciones de rendirse de forma incondicional. Es evidente que los problemas económicos tienen efecto, pero en el último año, Teherán obtuvo notables logros en el campo político. Así, sus aliados libaneses triunfaron en las elecciones parlamentarias. Y en Yemen, a pesar de la pérdida de algunas posiciones, los rebeldes están muy cerca de la firma de un acuerdo de paz, lo que en las actuales circunstancias equivale a un gran logro. En Siria, el gobierno de Damasco, aliado a Teherán no sólo a recuperado el control sobre la mayor parte del territorio del país, sino que en gran medida, ha logrado la victoria definitiva. Finalmente, los iraníes pudieron vencer a sus rivales en Irak. Al menos, así parecia a finales de 2018.

Inicialmente, la influencia iraní en Irak comenzó a tomar fuerza en 2017, cuando el ejército iraquí y las milicias “Hashd Al Shaab” apoyadas por Irán, derrotaron al EIIL, y posteriormente, en menos de dos semanas, Bagdad recuperó el control del Kurdistán iraquí, y fue convocado un referendo sobre su independencia. Sin embargo, el entonces primer ministro iraquí Haider al-Abadi, con el apoyo de EE.UU. trató de desviar el curso político del país a una dirección completamente diferente. Pero después de las elecciones parlamentarias celebradas en Irak en mayo de 2018, el partido de Abadi consiguió apenas el tercer lugar. En segundo lugar fue para Hadi al-Amiri, jefe de la milicia chiíta y el primer lugar lo obtuvo la alianza Moqtada al-Sadr. A partir de ese momento, en Irak comenzó un periódo de turbulencia política interna, en la que los estadounidenses intentaron de alinear a su protegido con el vencedor, mientras que los iraníes hacían lo mismo esperando un resultado diametralmente opuesto.

Ya en septiembre parecía que Washington estaba cerca de la victoria, pero Teherán logró persuadir a al-Sadr formar una alianza con sus aliados. A consecuencia esto, al-Abadi, de hecho reconoció su derrota , y el cargo de primer ministro le correspondió a Adel Mahdi, que contó con el apoyo de los principales partidos del país. Por otra parte, el presidente de Irak (que por ley debe ser un representante de la comunidad kurda) le correspondió a Barham Salih – también aliado de Teherán. Por lo tanto, la batalla diplomática por Irak entre EE.UU. e Irán la ganó Teherán, un suceso muy importante tanto para Irán, como para Oriente Medio, en general.

5) El asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi

El pasado 2 de octubre en Estambul ocurrió un suceso que por poco produjo un cambio del poder en el Reino de Arabia Saudita. Por lo menos, la reagrupación de fuerzas que se produjo en el seno de la élite saudí, demuestra claramente que el príncipe Bin Salman tuvo que ceder parcialmente sus posiciones. Pero esto es sólo una de las consecuencias del escándalo – el asesinato del periodista opositor Jamal al-Hashagdzhi (Khashoggi), que ha dado instrumentos de presión importantes a muchas fuerzas comenzando por EE.UU. y la UE hasta terminar en Qatar y Turquía.

¿Y, cuáles son las “cartas de triunfo” en manos de Ankara? Para empezar, hay que destacar que las autoridades turcas obtuvieron evidencias importantes sobre la implicación de Riad en este sonado asesinato (de hecho, los turcos elevaron al máximo la resonancia de este crimen). Y no tanto porque los saudíes ejecutaron sus planes sucios en Estambul, lo que, por supuesto, en gran medida disgustó a los turcos. Sino por las ventajas geopolíticas que Ankara puede conseguir de lo ocurrido. Aquí es importante resaltar que Turquía, Arabia Saudita e Irán son los principales actores de la región: la influencia saudí predomina en los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Egipto y Sudán, y es importante en Kuwait y Omán. Los turcos cuentan con un aliado – Qatar. Además normaliza sus relaciones con Irán y Rusia.

En el plano ideológico, Ankara apoya la postura del denominado Islam político, que es la base ideologica del movimiento “Hermanos Musulmanes”. Este último, a su vez, considerado enemigo acérrimo en los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y, en cierta medida, en Arabia Saudita. Por otra parte, las autoridades turcas no ocultan su política “neo-otomana” lo que irrita mucho al “cuarteto árabe”, dispuesto incluso a apoyar a los kurdos sirios, para impedir el fortalecimiento de Turquía. Pero ahora – después del escándalo – ese apoyo no puede ser demasiado notable. Otra “carta de triunfo” es el factor Qatar – ahora Ankara puede maniobrar fácilmente en Qatar y al mismo tiempo, probar la misma maniobra en Kuwait. Por último, las autoridades turcas pueden utilizar “la carta saudí” en sus relaciones con Trump , que no está muy interesado en inflar más este escándalo.

Y a pesar de que los estadounidenses no quieren que el escándalo crezca, sin embargo ahora pueden manipular a el Riad según sus intereses, ejerciendo presión o no, en esta nueva “ampolla dolorosa” de los saudíes. ¿Y que necesita la Casa Blanca? En primer lugar, bajos precios de petróleo. Aumentar la presión sobre Teherán y, en la medida que sea posible, sobre Ankara. Además, si Washington lo necesita, hasta hacer la paz con Qatar. En general, los saudíes se encuentra en una situación poco envidiable: un paso a la izquierda – y pueden quedarse sin apoyo en su guerra en Yemen, un paso a la derecha – y pueden afrontar posibles sanciones por la muerte del periodista. Y ya no importa quién fue el verdadero organizador de este homicidio, si el propio príncipe Bin Salman o la oposición. Es evidente que el asesinato del periodista será utilizado más de una vez como palanca de mando tanto por detractores como “amigos” del reino saudí …

II parte

6) La salida de Qatar de la OPEP

Es posible que la sonaba decisión anunciada el pasado 3 de diciembre por Qatar sobre su retiro de la Organización de Productores de Petróleo (OPEP) no tendrá consecuencias graves, y quedará como otro acontecimiento ordinario ocurrido el año pasado. Pero también es probable que esto implique el colapso completo del “cártel petrolero”, y entonces esa decisión puede ser un elememento clave para el mercado de los recursos energéticos y, en consecuencia, para toda la geoeconomía en general.

Por una parte, algunos países ya han salido de la OPEP, y algunos incluso han regresado a la organización. Además, en la actualidad, la OPEP parece que ya no desempeña el papel que alguna vez jugó en la política internacional (como en la crisis de 1973). Pero, por otro lado, el recién acuerdo OPEP + impidió el desmoronamiento completo de los precios del crudo, y Qatar es uno de los fundadores del “cártel”.

Un indicio sobre la gravedad de la situación puede ser el hecho de que el Congreso de EE.UU. está considerando la posibilidad de adoptar un proyecto de ley Contra Carteles de Produción y Exportación (NOPEC, según las siglas en inglés). La ley otorgaría a las autoridades estadounidenses el derecho de demandar ante los tribunales las decisiones de la OPEP, considerándolas “violación de la legislación antimonopolio e intentos de manipular los precios de los recursos energéticos”. Otro indicio interesante es que el Centro de Estudios del Petróleo de Arabia Saudita emprendió un estudio sobre los posibles escenarios de un colapso de la OPEP . Y si esta organización desaparece, el mercado energético mundial puede quedar sumido en un verdadero caos con todas las consecuencias del caso.

7) “Chalesos amarillos”

El movimiento “chalesos amarillos” también puede desatar cambios importantes en las esferas económica y política, y no sólo en Francia. Pues la actividad de los “chalecos” ya superó la frontera francesa llegando a Bélgica, Países Bajos, Italia, Portugal, Serbia, Croacia, Finlandia, e incluso Canadá. Es más, la simbología de los “chalecos amarillos” la utilizan los manifestantes en protestas en Israel, Jordania, Egipto, Pakistán, y otros países.

Al analizar este fenómeno, salta a vista que ese proceso de protesta tiene una clara organización y está controlado (cabe destacar que la primera protesta tuvo lugar el 17 de noviembre, fecha simbólica que recuerda noviembre de 1917). Y si esto es así, lo más probable es que sea lo mismo para el resto del mundo occidental. En otras regiones, lo más probable, es que sea una reacción en cadena, ya que las consignas de los manifestantes tienen la misma raíz – los problemas económicos y la desigualdad social. En cierta medida, esto recuerda la “primavera árabe” (que de nuevo sopla en Túnez) – y tanto allí, como allá, en principo, las consignas son justas, pero así como ocurrió entonces, después de cierto tiempo, las reivindicaciones sociales son suplantadas por reivindicaciones politicas, como se ve claramente en la misma Francia.

Es dificil afirmar que las protestas de los “chalecos” terminarán paulatinamente o por el contrario, se reforzarán extendiéndose por todo el mundo. Lo que si es evidente es que ciertas fuerzas intentarán utilizarlas en sus propios fines. No es casual que las protestas comenzaron inmediatamente después de que el presidente francés apoyara la idea de crear un ejército unificado europeo …

8) La batalla por Siria

El conflicto sirio continuó siendo una de las noticias más importantes en el mundo, y en el marco de ese conflicto ocurrieron varios sucesos importantes. En primer lugar, hay que destacar el cambio radical que se produjo en el potencial militar de las partes enfrentadas. Desde el comienzo de 2018, Damasco, con la ayuda de Rusia e Irán aumentó considerablemente su supremacía. Así, en enero-febrero, el ejército sirio tomó el control de varias zonas en las provincias de Idlib, Hama y Alepo, y recuperó el control de Abu Ḑuhūr, la segunda mayor base aérea en el país. En febrero y abril, tuvieron lugar combates en Gutu oriental y como resultado de ellos, este enclave quedó bajo el control de las tropas gubernamentales. En abril, el ejército sirio recuperó Kalamun oriental. El mismo mes tuvo lugar una cruenta batalla cerca de Yarmouk, y en mayo el movimiento EIIL y otras agrupaciones se vieron obligados a retirarse de esa región. Ante la exitosa ofesiva de Damasco en mayo, la oposición entregó Rastansky prácticamente sin oponer resistencia. Posteriormente, en junio y julio, el ejército sirio emprendió una ofensiva en el sur, y las tropas gubernamentales establecieron el control sobre las provincias de Quneitra y Deraa (este última considerada “cuna” de la oposición). Finalmente, en agosto y noviembre cayeron los últimos reductos importantes del EIIL en la provincia de Es-Suwayda.

Parecía que lo mismo pudo ocurrir en Idlib, el mayor enclave de la oposición, pero eso no ocurrió porque se interpuso el factor geopolítico determinado por las relaciones entre Turquía y Rusia. En primer lugar, en enero-marzo Ankara emprendió su segunda operación militar “Rama de Olivo”. A consecuencia de esta operación, los militares turcos y las agrupaciones de la oposición que apoyan tomaron el control de Afrin, expulsando a las milicias kurdasdel YPG, considerda por Turquía como “organización terrorista”. Se considera que ésta operación fue permitida por Moscú, a cambio que Ankara no interfiriera en los asuntos internos sirios. Sin embargo, Idlib es vecino de Afrin y aprovechando esa situación, los turcos gradualmente fortalecieron su influencia allí. A consecuencia de esto, cuando el ejército sirio emprendió los preparativos para la ofensiva, las autoridades turcas se opusieron. Pareció que la ofensiva pudo ser interrumpida por un factor militar, pero los más probable es que el elemento clave en realidad fue la geopolítica, en concreto, la denominada “Corriente Turca”, un gasoducto en cuya construcción participa Rusia y Turquía.

De todas maneras, el pasado 17 de septiembre, Turquía y Rusia firmaron un acuerdo sobre Idlib en el que Moscú y Damasco renunciaron a ofensiva militar, y Ankara se encargaría de la evacuación de la zona de contención a las agrupaciones de la oposición. Los últimos acontecimientos demuestran que Turquía no cumplió esa condición, ya que las agrupaciones pro-turcas fueron derrotadas por el grupo “Tahrir al-Sham” – antiguo “Al-Nusra”, a su vez, filial de “Al Qaeda”. Según expertos, esto ocurrió por diferentes razones entre ellas: para distraer la atención del ejercito sirio y poder ocupar otras regiones del norte, o simplemente, para entregar a Idlib a Moscú y Damasco a cambio del norte de Siria.

También es importante destacar la operación “Tormenta Al Yazeera” iniciada en septiembre de 2017, en la parte oriental del río Éufrates, por las milicias SDF kurdas sirias con el apyo de la coalición internacional liderada por EE.UU. Esta operación avanza muy lentamente, lo que ha desatado una gran cantidad de interrogantes, pero poco a poco la operación se aproxima a su fin, aunque es dificil afirmar que terminará en 2019.

Finalmente, otro suceso importante fue el derribo del avión ruso IL-20. La muerte de los militaresrusos que se encontraban a bordo complicó seriamente las relaciones de Moscú con Israel, ya que según la postura oficial rusa, su avión fue derribado a consecuencia de una operación militar premeditada hecha por aviones de combate israelíes. Pero lo más importante de este serio incidente fue el emplazamiento en territorio sirio de sistemas rusos de defensa antiaérea S-300. Después de eso, los ataques de aviones de combate israelíes a Siria se han reducido notablemente y se hacen desde el espacio aéreo de Líbano.

En general, para los sirios el año pasado significó: a) la desaparición de la mayoría de los enclaves de la oposición; b) el fortalecimiento de Turquía en el noroeste de Siria; c) Importantes logros políticos para Damasco (el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con algunos países, y las perspectivas de recuperar su membresía en la Liga de los Estados Árabes); d) el inicio de la retirada de las tropas estadounidenses del país, que puede ser considerado el suceso más importante del año 2018, por lo que será comentado de forma especial y por separado.

9) EE.UU. renuncia a su ingerencia en el conflicto sirio

El pasado 19 de diciembre, Donald Trump dió otra de sus “sorpresas”, al anunciar la decisión de retirar las tropas de EE.UU. de Siria, sorprendiéndo en gran medida a sus aliados. Para muchos, la noticia fue tan inesperada que al principio, nadie creyó la seriedad de lo anunciado.

Las cosas comenzaron a cambiar después de que los estadounidenses emplazaron sus instalaciones militares cerca de la frontera con Turquía. Ankara inmediatamente se percató de lo que podría ocurrir, y anunció la preparación de una nueva operación militar. El Pentágono reaccionó en términos muy fuertes, pero ninguna de sus amenazas tuvo efecto – para los turcos las acciones de EE.UU significaban cruzar la “línea roja”. Incluso la propuesta de suministrar a los turcos misiles de defensa antiaérea Patriot, no cambiaron nada. Aquí es cuando Trump interviene en la situación, y con su estilo propio “corta” el nudo de contradicciones y de paso, cumple una de sus promesas de campaña.

En esencia, fue precisamente el Pentágono quién provocó la decisión de Trump y deberá pagar las consecuencias: pues además de la retirada de Siria, puede venir la reducción del contingente militar estadounidense en Afganistán. Por otra parte, renunció el ministro de Defensa G. Mattis. También dimitió de su cargo el enviado especial de Estados Unidos en la coalición B. McGurk, quién apoyó a J. Bolton, a favor de utilizar los kurdos para ejercer presión sobre Irán y Turquía. Dichas renuncias favorecieron mucho a Trump, que durante mucho tiempo ha estado luchando con los “globalistas” en su equipo, como lo expresó durante su visita a Irak . Según expertos, la retirada de EE.UU. de Siria simboliza el comienzo de una nueva era – la era sin hegemonías.

Pero no vale la pena apresurarse, al jefe de la Casa Blanca lo están convenciendo de retrasar la retirada de las tropas “de manera inteligente”. También corren rumores sobre la posibilidad de un retorno de las tropas. Lo más probable es que esto sea un reflejo de intentos de “revancha” por parte de “neoconservadores-globalistas”, que literalmente rodean el entorno de Trump y que ocupan cargos importantes. Sin embargo, a no ser de ocurra algo extraordinario, el presidente probablemente cumplirá su decisión: el presidente estadounidense ha demostrado ser muy consecuente al momento de cumplir sus promesas electorales. En cuanto a la batalla contra los “globalistas” parece que llegó el momento, pues solo quedan dos años para que termine el período presidencial.

El anuncio sobre la retirada de las tropas estadounidenses de Siria ha planteado una serie de asuntos muy importantes: a) si se retirarán también las tropas de la zona de Al-Tanf, y si esto es asi, en qué condiciones y si permanecerán las empresas militares privadas b) Si Francia, Gran Bretaña e Italia también retirarán sus tropas; c) Si Turquía emprenderá una operación militar o se obligará a las milicias kurdas de abandonar la zona sin combate; g) qué territorio planea ocupar Turquía y si en éste sentido ya hay acuerdos con Moscú y Damasco; d) qué va a pasar a la zona de Idlib, donde crece la influencia de la agrupación “Al-Nusra”; e) quién combatirá contra el EIIL si los kurdos no tienen tiempo de derrotar el último enclave de esta agrupación; g) en poder de quién quedará Raqqa, la central hidroeléctrica de Tabka y los yacimientos petroleros de Deir ez-Zor. Por el momento, hay más interrogantes que respuestas, y muchos de ellos tendrá que resolverse en 2019. (Según los últimas informaciones, EE.UU. y Turquía están dispuestos a un compromiso en la forma de “zona de seguridad” al sur de la frontera turca, pero esto, sin embargo, deja una serie de asuntos sin resolver).

10) Las negociaciones para la regulación del conflicto en Yemen

El destino de la guerra de Yemen se decidirá en 2019, a pesar de que las negociaciones sostenidas el pasado mes de diciembre en Suecia perfilaron la esperanza de una pronta solución a este conflicto sangriento. Las negociaciones y el “Acuerdo de Estocolmo” pueden ser un acontecimiento ordinario o por el contrario, clave. Para empezar, desde el inicio de los enfrentamientos, por primera vez las partes implicadas en el conflicto se sentaron a negociar, entre otras cosas, bajo el auspicio de la ONU. En segundo lugar, las fuerzas de paz de la organización mundial de nuevo por primera vez, intentaron separar los bandos enfrentados, emplazando sus tropas a Al Hudaydah. En tercer lugar, a favor de poner fin a la guerra se manifestaron no sólo la UE y Reino Unido, sino también ciertas fuerzas de EE.UU.

Otra cosa es que no todos en EE.UU quieren poner fin a la crisis yemení. Por ejemplo, el Departamento de Estado y el Pentágono se oponen a una regulación del conflicto. Y aquí la razón es la misma que en el caso de Siria – el partido de los “globalistas” no tiene la intención de renunciar a su papel de “policía internacional”, mientras que el “nacionalista” Trump declara abiertamente que EE.UU. ya no puede seguir siendo el “policía mundial”.

Hay otro aspecto relacionado con Irán – Washington no quiere abandonar esa región, dejando la posibilidad de un fortalecimiento de Teherán. No es casual que las conversaciones sobre la creación de la “OTAN Árabe” cada vez sean más frecuentes, y probablemente, el hecho de que hasta el momento no se haya avanzado en su realización, esto condujo a la renuncia del enviado especial de la administración presidencial. Aprovechando la postura anti-iraní de la Casa Blanca, los saudíes y sus protegidos reanudaron la ofensiva contra los rebeldes, pero no en el área de Hudaydah, sino en las provincias centrales. El desarrollo de la situación en Yemen – es otro interrogante sin respuesta, relacionado son logros y fracasos locales y procesos políticos globales.

P.S. En el año 2018 ocurrieron muchos cambios, y muchos de ellos ocurrieron cerca de su final, estableciendo de esta manera una especie de tendencia para el año 2019. Uno de los principales asuntos que preocupa a los expertos está relacionado con la pugna entre los “nacionalistas” y “globalistas” en EE.UU., ya que una victoria de los primeros conducirá a cambios radicales. Otro problema preocupante tiene que ver con la geoeconomía – ¿Si comenzará una nueva crisis económica mundial, o quedará aplazada de nuevo? Además, la economía de una serie de países puede verse seriamente afectada, si no se soluciona de forma adecuada la tendencia emergente de la falta de agua potable y problemas que lo acompañan como la sequía y el hambre.

Y finalmente, el año 2019 se perfila como crucial desde el punto de vista de la aparición de nuevos oleoductos y gasoductos. En este sentido, los analistas discuten sobre la posibilidad del inicio de nuevos, o la reanudación de antiguos conflictos armados. Entre las regiones potencialmente peligrosas se mencionan: Ucrania (incluyendo el Mar Negro), los Balcanes (especialmente Kosovo), Turquía, Grecia, Afganistán, Turkmenistán y otros países. Queda la esperanza de que estas previsiones no sean más que pronósticos, pero como se suele decirse, “hay que esperar lo mejor y prepararse para lo peor …”

Agencia de estudios geopolíticos “Manara”

Muslim Politic

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